mayo 13, 2003

Inca y su lección de vida
De verdad me impacta el noble Inca, mi respeto por el aumenta conforme lo voy conociendo y enterándome de mís pasajes de su perruna vida. Vamos de regreso y lo observo a través de la ventana del asiento trasero, se le vé satisfecho, contento, conforme y sereno, va sintiendo la brisa fresca, y la fragancia de la vida.

Su dueño, Andrés me cuenta que a veces duda si llevarlo o no, que su estado general, los días lunes, - post excursión -, es bastante calamitosa. Tan deplorable es, que resulta dificil no sentir pena, "me aconsejan no llevarlo mas", me dice reflexivo. Pongo atención a su forma de desplazamiento en el cerro, a la cojera producida por la lesión en su mano se agrega otra en su
pata derecha, que aparece después de un par de horas de caminar. Nunca abatido, es todo entusiasmo y afán, realmente un ser de quién aprender mucho. Conversábamos con Andrés, que seguramente Inca, era incapaz de asociar su aciago estado de los lunes, con la salida del día anterior.
Elucubrábamos que probablemente esta canina limitante permitiría que semana tras semana demostrara tan magnífico entusiasmo por volver al cerro. Humana explicación para tan incomprensible comportamiento. Que feliz limitante, pensé después. Cuantos de nosotros, hemos abandonado aquella pasión que nos producía alegría y felicidad, solo porqué un nimio dolorcillo nos afectaba ?

Miro sus ojos, y caigo en la cuenta de tan errónea conclusión. Los lunes, Inca recuerda perfectamente la maravillosa jornada vivida el día anterior, ha retenido cada uno de los mil detalles de la aventura, y su olfato privilegiado le sigue regalando desde la distancia los aromas de hierbas y pasto. Es el precio que decidió pagar por mantener su pasión, y ahí estará tirado, cada lunes, y martes, y miércoles, o todos los días si así fuese necesario. Ya pronto será Domingo, el día mas hermoso de la semana, aquel día que vale la pena vivir, pero no a medias, con todo, desde el primer hasta el último minuto.

No oigas consejos Andrés, permite - hasta donde puedas - que el noble Inca, pueda seguir disfrutando su pasión; hasta el último día de su vida. Cuando llegue ese Domingo en que no se levantará más, cárgalo como tantas veces, temprano en la mañana y llévalo a los cerros de sus amores en donde su espíritu morará feliz.