junio 24, 2003

Testimonios - La escritura sagrada

"...hemos llegado hasta este punto conocido como el Paso de las Lagunas, el
día 9 de Marzo de 1994 a las 16:30, venimos desde Pampa Guanacos de donde
partimos el 28 de Febrero de este año, siguiendo la ruta Lago Deseado, Lago
Fagnano, Caleta María, curso superior del Betbeder vía paso de los
Chilenos...".

Fragmento del testimonio escrito encontrado en un recóndito paso
cordillerano ubicado en las estribaciones mas orientales de la Cordillera de
Darwin, allá en el confin del mundo, en la Terra australis incógnita,
universo exclusivo del hombre Yagán.

Con extremo cuidado, aparté una a una las piedras que daban forma al rústico
hito levantado. Había sido emplazado en un promontorio rocoso aledaño a una
de las tantas lagunas existentes en el lugar, extendí un par de dedos a la
manera de pinzas y extraje la pequeña bolsa plástica doblada cuidadosamente.
Ahí estaba, intacto, conservado tan perfectamente que me posibilitaba ahora,
- despues de casi dos años -, leerlo con emoción y religiosa solemnidad.
Absorto, no caigo en la cuenta que mientras doy curso a la lectura,
misteriosamente, el formidable viento patagónico cesa de rugir haciéndose
silencio sin igual. Todos escuchan con atención las palabras que casi como
plegaria pronuncio "...deseamos suerte a todos aquellos que realizen este
cruce y les pedimos que no muevan o destruyan este testimonio. Adelante y
fuerza". Así, con esta frase doy término a la lectura del texto, finalmente
pronuncio los cuatro nombres de quienes firmaron, deliberadamente, paso por
alto el segundo de ellos, con la intención de señalarlo al final.


Testimonio Paso de Las Lagunas

Depositado bajo piedras, y dispuesto en algún lugar de la cumbre u otro
sitio de especial significancia, un testimonio escrito, será considerado
siempre cuál escritura sagrada, plasmado está en el, la emoción humana más
genuina y digna. Aquel sueño que movilizaba nuestras almas y que se ha
convertido ahora en realidad, estamos en donde siempre quisimos estar. Será
honor y privilegio de los que a continuación vengan, retirar el testimonio
encontrado y dejar el propio. A partir de ese momento, asumen la
responsabilidad de transformarse en custodios del sagrado códice. Pobres
aquellos que levantando con mano profana, le usurpen considerándole cuál
premio o botín. De ellos, jamás serán estos reinos.

Aquel segundo nombre, omitido intencionadamente, era el mío, intensa y
especial emoción, me embargaba por ello. Encontrarlo y leerlo era privilegio
jamás imaginado. Pocas veces se tiene la oportunidad, - después de
transcurrido tanto tiempo -, de ser uno mismo quién obtenga el derecho a
retirarlo para convertirse en su depositario. Mis amigos observaban en
respetuoso silencio. Con suma delicadeza me di a la tarea de doblarlo
siguiendo cada pliegue y doblez, luego, volví a introducirlo en la pequeña
bolsa plástica y lo guardé en el lugar más seguro de mi mochila.

El bramido del viento se reinicia otra vez, secretamente agradezco su noble
gesto de callar. Levanto la vista y miro con atención los negros nubarrones
atrapados en el cajón del río Toledo, "sigamos, en tres días más debemos
estar cruzando la cordillera de Darwin y bajando hacia el río Azopardo para
llegar al fiordo Almirantazgo".

Fragmento de bitácora de viaje. Cruce terrestre desde Bahía Yendegaia a
Pampa Guanacos en la Isla grande de Tierra del Fuego. Expedición realizada
en Febrero de 1996.




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