junio 01, 2004

Registro de Visitantes - En memoria de Joao

"Se acuerda Ud. que hace aproximadamente un mes, una persona sufrió aquí mismo, un ataque fulminante y hubo que trasladarla a un centro de urgencia, supo como terminó aquello?.

Con esta pregunta, lanzada - despreocupadamente - mientras terminaba de atar el cordón de las zapatillas, inicié la conversación con la persona que oficiaba de control. Es último domingo de Mayo, y estamos junto a la caseta que marca el inicio del sendero hacia la cumbre del Cerro Provincia, ahí junto al viejo puente Ñilhue camino a Farellones.

"Falleció" fue la seca respuesta. Lo miro incrédulo y me acerco hasta la ventanilla de la garita, el cordón queda a medio atar. "Sufrió un accidente vascular cerebral" continua el hombre con palabras que tornan de lacónicas a brutalmente específicas cuál experto en medicina. Debo parecer confundido, así es que decide despejar toda duda señalando, "ataque al cerebro" y acto seguido extiende un lápiz señalando con ademán, el formulario para el registro de visitantes, "ponga sus datos ahí".

Mismo formulario en donde escribió Joao el que sería su registro final, nombre completo, rut, nacionalidad, días de estadía y destino. Mientras escribo mis datos, recordé que el amigo junto al cuál regresaba desde el cerro, le llamó Joao. Hago intento para hojear el formulario y encontrar su registro personal de aquel día, miro un par de hojas y luego abandono la búsqueda, no me atrevo a más, convencido que descubriré misterio prohibido.

Cayó ahí mismo, junto a la entrada, fuí uno de los que alertado por los gritos de su amigo que clamaba por ayuda, intentó vanamente la reanimación. "Por favor, ayúdenme, tiene dos pequeñas hijas" repetía desesperadamente. Mientras alguno de nosotros buscaba su pulso, y otro examinaba su boca buscando algún objeto extraño, intenté un masaje cardiaco, solo yo sé cuanto empeño puse en hacerlo bien, maldije la ignorancia. Infructuosos fueron también los intentos por establecer algún contacto radial, o un llamado telefónico, ningún celular consiguió señal, frágiles artilugios tecnológicos enfrentados a la robustez de la muerte.

Destino, es la última de las columnas a llenar, en esa sección escribimos el lugar hacia donde vamos, o creemos dirigirnos, a veces dirá Vallecito, otras Alto del Naranjo, o simplemente Cumbre. Prefiero no saber lo que escribió Joao aquel día.


Más alto que la cumbre


Seguro inició la marcha alegremente junto a su amigo, riendo y bromeando ascendieron, muy pronto alcanzaron el promontorio rocoso que sirve como primer descanso, en este punto recibieron el saludo de la brisa fresca y sentados contemplaron la ciudad, Joao recordó a sus dos pequeñas y las imaginó durmiendo tibia y plácidamente, recordó también el tierno beso que le diera su amada esposa al momento de salir de casa. El ascenso continuó y en algún momento se tendieron a contemplar el paso de las nubes, así estuvieron hasta que decidieron retornar, esta vez sólo lo haría su amigo, Joao no regresaría jamás.


Prefiero no saber lo que escribió Joao aquel día como destino, fuese lo que fuese, misterios insondables de la vida tenían decidido su destino final, jornada reservada para llegar mucho más allá de la cumbre del Provincia, esta vez estaría sobre todas las cumbres del mundo contemplando aquel azul intenso de la eternidad.


El Provincia se ha convertido para mí en lugar de sucesos trascendentes. Alguien a quién no alcancé siquiera a conocer, me enseñó acerca de la fragilidad de la vida y de la necesidad imperiosa de vivirla bien.

En adelante, al salir, abrazaré como nunca a mis hijos, besaré con ternura a mi esposa, y enviaré el mejor pensamiento a los amigos, quiero sentirme preparado y en paz para el instante en que sin saberlo estaré llenando aquel que será mi último registro de visitantes.

1 Comments:

At 5:45 p. m., Blogger Aguirre Koliman said...

Bien Jorge, me ha conmovido tu escrito. Será porque rebasados los sesenta lleva uno cada vez clara esa idea, de que no esta lejos el último día. Pero más bien creo que porue sabes atrapar al lector.
Felicitaciones.
Desde Colima Mx.

 

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