INFIDELIDAD, LA SAGA CONTINÚA
Escena uno, toma cuatro, acción...!!
Recientes estudios señalan que el 48% de las mujeres chilenas ha sido alguna vez infiel, la cifra aumenta a 67% en el caso de los hombres. Otro estudio antropológico realizado sobre 160 poblaciones del planeta, concluyó que es la causa más frecuente de la ruptura matrimonial, o separación de parejas. Más datos, en el 72% de las 56 sociedades más importantes del mundo, la infidelidad es altamente frecuente. ¿Algo nuevo?. Rotundo no.

La verdad es que hay poca necesidad de echar mano a profundos estudios, análisis o estadísticas para enterarnos. Esta es una película conocida, en la que ninguna identidad ha sido cambiada para proteger a los inocentes, porque no los hay. Los nombres de la mayoría de nosotros, figuran alguna vez en los créditos, unos como protagonistas principales, a diferencia de un filme de verdad, resultan ser los más desafortunados, jamás brillan, otros, como actores secundarios, representando el papel de testigos presentes en la escena, lo vieron todo, desde privilegiada posición, prefieren guardar silencio cómplice. El reparto considera incluso roles de encubridores, incondicionales amigos y conocidos de los protagonistas, dispuestos a apoyar cualquier coartada.

Si las estadísticas y porcentajes parecen alarmantes, más aún debería impactarnos constatar que muchos de nosotros somos partícipes, - conscientes o no -, de toda una maquinaria concertada para proteger y encubrir actos de infidelidad, una maquinaria de la que muchos hemos sido pieza importante alguna vez. Ustedes y yo bien sabemos quién es regularmente el último en enterarse. Todos excepto el afectado, conocíamos bien el guión.
Curiosa la psiquis, gran enigma, determinar que ancestral sentimiento, evolucionó hasta devenir en esta particular y compleja concertación humana. Más enigmático aún si se toma el diccionario para enterarse de algunos sinónimos de infidelidad, leo solo el primero - deslealtad -, mejor no sigo, saber que los llevamos no es gratificante, más bien entristece, paso rápidamente a la página de los antónimos, están la franqueza, nobleza, lealtad, honestidad y confianza, todo aquello que quisiéramos recibir y también entregar.
¿Que subyace aquí, porqué este comportamiento?. Probablemente la respuesta hay que buscarla en la pasión, maravilla del alma humana, combustible de fenomenal motor, capaz de empujarnos hasta límites inimaginables, también de nublarnos totalmente la razón.

Los protagonistas principales de este filme, decidieron un día formar pareja con quienes amaban, tanto, que juraron amor eterno y comprometieron mutuo apoyo, - en las buenas y en las malas -, decían que ni la muerte lograría separarlos. Tiempo después, cómoda y fácilmente estaban lanzando por la borda aquel compromiso de perpetuo amor, y junto con proclamarse ahora perfectos desconocidos, se hacían blanco de tanto odio, como amor se juraron alguna vez.
Es cierto, muchos fueron genuinamente sinceros, amaron con pasión a aquella persona que el corazón alguna vez señaló. Ninguno podía saber que la vida les deparaba algo distinto, que en algún enigmático instante, persona distinta y especial cruzaría sus caminos. A partir de ese momento, el otrora perpetuo amor, inicia lenta agonía y la llama que parecía eterna, se extingue sin más.
Es un hecho que el amor puede consumirse, también lo es nuestra humana facilidad para empuñar y levantar la más infame y vil de las armas - la infidelidad -, la mejor y más letal a la hora de asestar certera y mortífera aflicción, esa que parte de un golpe en dos el corazón de quién decíamos amar.
Se es infiel, cuando incapaces de romper de una vez, el eslabón que une la cadena de nuestros sueños de vida en pareja, nos entregamos a amores ocultos, amparados en la tiniebla de nuestra propia mezquindad. ¿Será posible construir un nuevo amor, a espaldas de aquel que aún vive en la persona que amamos una vez? ¿No será acaso que primero es necesario un acto final de la más pura y sublime lealtad, enfrentando el corazón de la persona que alguna vez amamos, y mirándole a los ojos decirle que ese amor se acabó?.
Es un acto profundamente doloroso, pero necesario, quizás el único camino para sentirse verdaderamente libre para construir un nuevo amor, uno luminoso, que surgirá ahora amparado por la claridad que brinda la fidelidad. Es quizás el mejor homenaje al amor.

Soy hombre afortunado, en amor, la vida escribió un buen guión para mí, contempló la mejor compañera. Camino junto a ella desde hace mucho, ambos desconocemos que dirá el guión para mañana, o que nueva escena nos corresponderá representar, misterio que es a la vez encanto. Hasta ahora nuestras líneas, solo dicen que sigamos amándonos, hablan de permanecer fieles el uno al otro, de construir cada día el amor.

Todo parece indicar que nuestra película terminará así. Lo sé porque lo he leído en sus bellos ojos.
Corten ! se imprime.